El seguro nos ayuda si… nos vamos con unos amigos en nuestro barco

Emilio y Fátima, tras mucho trabajar, se han podido dar el capricho para el que llevaban más de una década ahorrando como hormigas. Y la constancia ha dado sus frutos, ya que han podido disponer del dinero suficiente como para comprar una pequeña embarcación de recreo, que les hará disfrutar aún más de este verano en el que podemos volver a navegar.

Por supuesto, al conocer la noticia de su flamante compra les han salido amigos por todas partes… pero la pareja sabe diferenciar la paja del grano y ha decidido invitar a sus mejores colegas a compartir singladura en su deseada embarcación, disfrutando de un agradable día en el mar en compañía.

Un plan que tiene mucho de atractivo, desde luego, y más con la que está cayendo… pero que no deja de presentar más de un riesgo que no por poco probable deja de ser posible.

Peligros e incidentes que en el mejor de los casos pueden chafar un día agradable, e incluso causar un serio disgusto a sus propietarios.

No os preocupéis, que nos hemos puesto demasiado trágicos: en el fabuloso día en el mar que los amigos vivieron no pasó absolutamente nada malo. Pero… ¿y de haber sucedido?

Por suerte el seguro de embarcaciones de recreo que los dueños del barco habían contratado habría respondido eficazmente. Porque, al igual que una navaja multiusos, tenía respuesta ante prácticamente cualquier problema que se hubiese presentado.

Situaciones que cubre un seguro de embarcaciones de recreo

A continuación vamos a repasar los incidentes más plausibles que puede sufrir una embarcación de recreo y cómo actúa un seguro en cada caso.

Accidentes e incendios

Porque no sucedió, pero podía haber pasado que hubiesen sufrido un pequeño accidente, chocando con otra embarcación al salir del puerto, caso en el que por fortuna la cobertura -obligatoria- de responsabilidad civil habría indemnizado a la nave vecina como correspondiera.

Mucho más grave sería un fuerte choque contra un pequeño islote en alta mar que estropease el barcoy que requiriese que éste fuera remolcado hasta el puerto.

O un incendio que provocara el hundimiento del bote y precisase de la asistencia del personal de salvamento marítimo.

En cualquiera de estas difíciles situaciones el seguro habría amparado tanto la operación de remolque como la de salvamento.

Averías, robos y daños personales en un barco

Por otra parte, si la nave hubiese sufrido una avería, o incluso (aunque resulte infrecuente) hubiese sido dañada a causa de un acto vandálico, la compañía de seguros les habría indemnizado.

También en caso de robo del continente, la embarcación de recreo, e incluso de su contenido, siempre que este se hubiera instalado de forma fija al vehículo o cuando menos asegurado correctamente, un escenario que es capaz de contemplar un completo seguro multirriesgo.

No nos queremos pasar de trágicos, pero incluso si los accidentes hubiesen derivado en daños personales (desde pequeñas lesiones a intoxicaciones hasta incluso una invalidez permanente o una muerte) el seguro se habría hecho cargo de las indemnizaciones que correspondieran.

Otras coberturas de los seguros para embarcaciones

Y es que una póliza de embarcaciones de recreo puede ser tan amplia que es capaz de facilitar no sólo asesoría y atención jurídica, sino incluso asistencia en viaje.

Y eso no es nada pues la protección de un seguro puede ser prácticamente total.

En este sentido, se puede ampliar la responsabilidad civil a situaciones en las que la nave estuviera en tierra firme, a lo largo de una operación de puesta a flote y hasta al remover o destruir los restos de la embarcación.

También facilitar, gracias a la cobertura de efectos personales, la completa tranquilidad de su asegurado al saber que en caso de pérdida, rotura o robo de cualquier objeto que estuviese en el barco -un utensilio de pesca, un dispositivo electrónico, cualquier prenda de ropa… – la aseguradora le podría indemnizar hasta el límite que se hubiera acordado.

Un seguro de embarcaciones de recreo, aunque parezca increíble, podría hacerse cargo incluso de los daños y pérdidas sufridos en el barco a causa de huelgas y hasta de guerras.