Aprende a gestionar tus finanzas personales desde cero. Descubre cómo crear un presupuesto, cuáles son las estrategias adecuadas a la hora de empezar a ahorrar y de qué manera controlar y reducir tus deudas. Además, te aconsejamos a establecer los hábitos que te ayuden a lograr tus metas.
Hoy lo dedicaremos al análisis de la situación económica particular y la creación de un presupuesto, mientras que en los artículos venideros abordaremos cuestiones como el ahorro, el control de las deudas y la puesta en marcha de hábitos financieros sencillos. ¡Comenzamos!
¿Por qué es esencial tener control sobre tus finanzas?
Principalmente para conseguir disponer de estabilidad económica, lo que desembocará en tener la tranquilidad de que el dinero no será nunca una preocupación sino una manera de procurar una vida cómoda y ayudar a cumplir las metas no sólo materiales, sino personales.
Conseguir esa sensación de control sobre las finanzas, con la tranquilidad de que las necesidades básicas (vivienda, salud, alimentación) están cubiertas y no peligran genera un entorno individual, familiar y social más estable y construye el presente y el futuro con unos cimientos mucho más sólidos.
Pero para lograr eso, hay que analizar en profundidad cuál es la situación en la que se encuentra cada uno en el presente, el marco económico del que se parte; y con eso no sólo nos referimos a los fríos datos (salario, patrimonio, gastos, deudas) sino también a cuáles pueden ser las carencias y limitaciones -no sólo materiales, sino en lo que se refiere al enfoque personal y los hábitos de vida y de gasto- que impiden o dificultan que se tenga esa tranquilidad financiera. O quizás ya se disponga de ella, pero aun así se puedan mejorar ciertos hábitos y seguir creciendo.
Sea cual sea cada caso, hay que ser muy conscientes del punto de partida en el que se está.
Los beneficios de una buena salud financiera
Y es que disponer de una buena salud financiera ofrece muchos beneficios. Principalmente en lo que respecta a la salud psicológica y en consecuencia física, diciendo adiós al estrés, enfado, preocupación y ansiedad que puede generar una situación económica complicada y ganando en tranquilidad, paz interior y positividad: la que da tener la situación bajo control.
Más allá de estos beneficios fundamentales hay otros muchos de carácter práctico: lograr disponer de un fondo de emergencia para imprevistos, ser capaz de minimizar o solventar las deudas, poder alcanzar metas personales y profesionales, disponer de una mejor calidad de vida y de una mayor capacidad para disfrutar el tiempo de ocio…
Cómo crear un presupuesto para principiantes
La creación de un presupuesto básico es un paso fundamental de cara a conseguir la meta de tener control y conocimiento sobre las propias finanzas. Es esencial plasmar los datos económicos de una manera sencilla y práctica -con papel y lápiz, en un archivo excel, en una aplicación financiera- para luego determinar qué porcentaje destinar a cada aspecto (necesidades, deseos, ahorro y deudas).
Lo primero para crear un presupuesto personal es calcular los ingresos netos mensuales, sumando toda la cantidad que ganes descontándole el porcentaje de impuestos, desde el salario fijo a cualquier ingreso extra que recibas.
Después hay que centrarse en los gastos, calculando a cuanto ascienden en la actualidad y registrando cuáles de ellos son fijos y esenciales (los imprescindibles, como los de alquiler/hipoteca, comida, transporte) y cuáles corresponden a deseos, hobbies u ocio y son de carácter variable.
La siguiente pauta es tan sencilla como clarificadora: restar los gastos a los ingresos, con el objetivo de que como mínimo salga cero. Es decir, que los gastos nunca superen a los ingresos (y si estos últimos superan a los gastos, mejor que mejor). De no ser así, obviamente habrá que recortar dentro de la categoría de gastos entre los correspondientes a los deseos, no al ahorro y a las deudas y mucho menos en la parte destinada a las necesidades básicas.
En ese aspecto puede venir bien aplicar la regla 50/30/20, dividiendo los ingresos netos de la siguiente manera: el 50% que vayan destinados a cubrir las necesidades, el 30% a los deseos y el 20% al ahorro y las deudas. Obviamente es un marco estimativo, que cada uno ha de ajustar de la manera que mejor crea y más le convenga.
Estrategias para ahorrar dinero desde cero
La primera medida de ahorro para principiantes pasa precisamente por (en la medida de lo posible y siempre que se hayan cubierto las necesidades básicas) destinar una parte de los ingresos al ahorro, aún en el caso de que sea poco dinero.
No debe desdeñarse el poder de ahorrar un poquito cada mes, pues con constancia ya irá creciendo con el paso del tiempo. 100 € mensuales no parece demasiado, pero mirémoslo con perspectiva: en un año se dispondrá de 1.200 €, y esa ya es una cantidad que puede venir bien para afrontar numerosas circunstancias.
En ese sentido viene bien la creación de un fondo de emergencias, para situaciones inesperadas que puedan requerir de un desembolso importante, que ir engordando y del que no echar mano si no es así. Puede ser un alto desembolso médico (algo que, por cierto, podría evitarse si se dispone de un buen seguro de salud), la avería del coche o cualquier pago importante con el que no se contase a priori.
Un hábito práctico y efectivo es el de automatizar el ahorro, destinando una cantidad fija cada mes a crear ese fondo. Puede ser a través de un seguro de ahorro e inversión, transfiriendo el dinero de tu cuenta principal a otra destinada a ese fin o incluso sacándolo en efectivo. El caso es que ese dinero se considere como una partida aparte al resto de ingresos y sólo se utilice en caso de una emergencia que lo requiera.
También hay ciertas apps que pueden utilizarse y que sirven de ayuda en el objetivo de ahorrar dinero, como las que ayudan a controlar gastos en casa.
Cómo controlar y reducir tus deudas
Tipos de deuda y su impacto en tus finanzas
En primer lugar, la palabra deuda ya nos suena mal, como algo que en la medida de lo posible debería evitarse o quitarse lo antes posible de en medio para precisamente disponer de control de las finanzas y tranquilidad y estabilidad económica y personal.
Es cierto que resulta necesario un control de deudas personales, pero teniendo en cuenta que no todas son iguales y diferenciando entre los conceptos de “deuda buena” y “deuda mala”.
La primera es la que sirve para adquirir activos que aumentan su valor o pueden generar ingresos futuros superiores al coste del préstamo, ayudando a incrementar el patrimonio a largo plazo, así que no tendría por qué ser negativa si se ha sabido elegir y gestionar bien; la segunda es la referente a los artículos de consumo, la que contraemos comprando pasivos o bienes perecederos que disminuyen su valor, creándonos situaciones que quitan libertad financiera y generan una sensación de agobio.
Establecer hábitos financieros que te ayuden a alcanzar tus metas
Gran parte del éxito en ese objetivo de control, crecimiento y buen uso del patrimonio pasa por establecer unos correctos hábitos financieros que te ayuden a conseguir tus metas, y que hay que determinar previamente poniéndolos en práctica con disciplina y rigor, pero también teniendo la flexibilidad y el acierto de ir ajustando o sustituyendo lo que no funciona.
Hay muchas reglas sencillas que pueden ponerse en práctica. Por ejemplo realizar una revisión semanal de los gastos, dedicar una parte de los ingresos fijos al ahorro e incluso a la inversión, dar un margen de tiempo (como 24 horas) para decidirse o no a comprar algo costoso tras el primer impulso, crear estrategias para rentabilizar los ahorros a corto plazo o invertir dinero desde cero, valorar la adquisición de activos, establecer una previsión económica con respecto al futuro cercano, marcar unos objetivos por orden de prioridad y valorando su coste, descartar los caprichos sobre los que no se esté tan convencido o a los que no se les vaya a dar una continuidad temporal, elegir bien a la hora de comprar escogiendo una buena calidad-precio y sabiendo encontrar el mejor momento para hacerlo, conocer las ofertas y descuentos disponibles, etcétera.
La clave del éxito financiero es empezar y ser constante
Todo pasa, en definitiva, por hacer conscientes los hábitos que te resultan perjudiciales en cuanto a la gestión económica y financiera para dejarlos atrás y construir otros más eficientes, productivos y beneficiosos tanto para tu economía como para tu salud y en definitiva para tu vida.
Teniendo claro cómo gestionar tu dinero, sabiendo cuál es la hoja de ruta y empezando sin demora a seguirla. Siendo constante en el camino marcado, pero también flexible para ir ajustando lo que no funcione o pueda mejorarse y haciendo bueno a cada paso el aprendizaje adquirido.
Preguntas frecuentes sobre finanzas personales para principiantes
¿Por dónde debo empezar a gestionar mis finanzas personales si nunca lo he hecho?
El primer paso es conocer tu situación real: anota todos tus ingresos netos y tus gastos mensuales, tanto los fijos (alquiler, suministros, alimentación) como los variables (ocio, caprichos, suscripciones). Una vez tengas ese mapa claro, puedes crear un presupuesto básico y decidir qué porcentaje destinar al ahorro. No hace falta empezar con herramientas complejas: una hoja de papel o una hoja de cálculo son más que suficientes para dar el primer paso.
¿Cuánto dinero debería ahorrar cada mes?
No existe una cifra única válida para todos, pero una referencia útil es la regla 50/30/20: destina el 50% de tus ingresos netos a necesidades básicas, el 30% a gastos discrecionales y el 20% al ahorro y a reducir deudas. Si ahora mismo no puedes llegar al 20%, no te preocupes: empieza con lo que puedas, aunque sea un 5% o 10%. Lo importante es crear el hábito e ir aumentando progresivamente.
¿Qué es un fondo de emergencias y por qué es tan importante?
Un fondo de emergencias es un dinero reservado exclusivamente para imprevistos: una avería del coche, un gasto médico inesperado o una reparación en casa. Lo ideal es tener entre 3 y 6 meses de gastos cubiertos en una cuenta separada a la que no toques salvo que sea estrictamente necesario. Tener este colchón financiero te evita endeudarte ante cualquier contratiempo y es la base de una buena salud financiera.
¿Cuál es la diferencia entre una deuda buena y una deuda mala?
La deuda buena es aquella que te ayuda a generar valor a largo plazo, como una hipoteca para adquirir una vivienda o un préstamo para formación profesional. La deuda mala, en cambio, se contrae para financiar bienes de consumo que se deprecian rápidamente, como electrodomésticos a plazos o compras con tarjeta de crédito sin capacidad de pago inmediato. Identificar qué tipo de deudas tienes es clave para saber cuáles priorizar a la hora de reducirlas.
¿Cómo puedo mantener los hábitos financieros a largo plazo sin abandonarlos?
La clave está en simplificar y automatizar. Algunas estrategias que funcionan bien son: automatizar una transferencia de ahorro el día que cobras, revisar tus gastos una vez a la semana en no más de 10 minutos, y marcarte un objetivo financiero concreto (por ejemplo, tener 3.000 € ahorrados en un año). Tener una meta visible hace que sea mucho más fácil mantener la constancia. Y recuerda: si un mes fallas, no pasa nada. Lo importante es retomar el hábito sin culpas.