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Después de pasarte años pensando en el ahorro y la protección, una nueva pregunta resulta inevitable: cómo usar tus ahorros compatiblemente con tu vida actual. Entonces es cuando inicia un proyecto de vida activa o, más concretamente, una estrategia de gastos y presupuesto enfocada a la jubilación.

Después de décadas haciéndote cargo de los demás y de dedicación a otras cosas (niños, trabajo, compromisos), tus responsabilidades, ahora, son otras: aprender a aprovechar todo lo que has construido. El momento de la «recuperación del síndrome del nido vacío», cuando los hijos se van y las rutinas cambian, no va solo de tiempo. Sino de saber reequilibrar cómo emplear dinero, tiempo y energías, no se trata solo de guardar y guardar. ¿Qué vas a hacer con el dinero cuando ya no necesites demostrar tu capacidad de ahorro?

En toda Europa, numerosas personas se están adentrando en esta etapa, o sea el paso de la acumulación a la utilización y, a menudo, esto ocurre sin contar con un plan definido. Lo que viene a crearse es una brecha entre lo que tienes y lo que utilizas activamente. En 2025, más de uno de cada cinco europeos habrá superado los sesenta y cinco años, y la esperanza de vida sigue creciendo. No estamos ante una transición breve. Es una etapa larga, a menudo contabilizada en décadas, en las que los ahorros, los activos y los gastos demandan una gestión activa en aras de la calidad de vida y no solamente de la seguridad económica.

Qué pasa cuando lo que tienes ya no refleja tu modo de vida

En toda Europa, la riqueza se ha fundado sobre la estabilidad, y una gran parte de esta sigue asentándose en la vivienda. Alrededor del 68 % de las personas residen en casas en propiedad y, en el caso de los propietarios de viviendas más mayores, estas suelen conformar su principal activo, como así lo confirma el Banco Central Europeo. A pesar de ello, dicho esquema no encaja siempre con la etapa de la madurez. Por ejemplo, una casa familiar amplia, puede resultar inadecuada, con habitaciones que ya no se usan y sus gastos aparejados permanentes. Los datos de Eurostat apuntan que los espacios vacíos son algo común y, esto sucede, especialmente, después de los sesenta.

Al mismo tiempo, una encuesta realizada por Generali e Ipsos (2024) muestra que aproximadamente el 60 % de las personas de más de 55 años preferirían gastar más en experiencias, aprendizaje o en proyectos personales. Entonces el cambio se impone: no importa lo que tengas, sino cuánto aprovechas y cuánto podrías redistribuir para otras cosas. Hablando en términos concretos, esto puede suponer revisar nuestro concepto de vivienda, liquidez y gastos recurrentes juntos, por ejemplo:

  • valora si tu hogar sigue encajando con lo que es tu vida diaria
  • libera recursos vinculados con espacios no aprovechados
  • encauza parte de dichos recursos para emplearlos en experiencias, bienestar o servicios de asistencia

El tiempo cambia el significado del dinero

El tiempo visibiliza dicha transición. La tasa de mayores dependientes en Europa llega hasta alrededor del 37 %, lo que significa que los años posteriores al trabajo han dejado de ser un periodo breve. Por lo que se requiere una planificación financiera actual y tomar decisiones a largo plazo, y no solamente pensar en guardar. Esto se refleja en los hábitos. Eurostat señala una participación en auge en el aprendizaje adulto entre personas con edades comprendidas entre 55 y 74 años. La Comisión Europea de Turismo (CET) resalta un cambio hacia viajes más largos y de mayor permanencia.

Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo apunta que los niveles de ahorro siguen manteniéndose relativamente altos.

La pregunta se concretiza: cómo usar los ahorros después de los sesenta en un modo equilibrado, para disfrutar en el presente sin renunciar a la estabilidad del futuro. Sin actuar este cambio, los recursos siguen acumulándose con el paso del tiempo, y las oportunidades de usarlos en un modo sensato se van desvaneciendo.

Tu presupuesto es un espejo, no solamente una herramienta

La transición se hace visible en el presupuesto diario. En Europa, la mayoría de los presupuestos en los hogares siguen destinándose a costes fijos, como son vivienda, suministros y servicios esenciales.

A la vez, numerosos gastos no se eliminan, por el simple hecho de haber existido siempre: suscripciones, servicios, pagos recurrentes vinculados con una rutina del pasado. El informe Consumer Conditions Scoreboard (2024) de la Comisión Europea indica que numerosas personas realizan un seguimiento de sus gastos. Aunque limitarse al seguimiento no es suficiente.

El cambio se produce cuando el presupuesto se vuelve intencionado:

  • identificando lo que sigue siendo necesario
  • eliminando lo que ya no tiene nada que ver con tu vida actual
  • redistribuyendo una parte de tu presupuesto mensual para bienestar, aprendizaje, viajes o proyectos personales

La pregunta clave entonces es la siguiente: ¿qué parte de tu presupuesto sigue perteneciendo a tu vida actual y qué parte puede redefinirse para vivir mejor?

El cambio no suele arrancar nunca a partir de una gran decisiónEn numerosos casos, la oportunidad ya existe en los activos y los gastos existentes. Por ejemplo, la vivienda constituye el gasto mayor y, a la vez, la baza mayor para el cambio. La Agencia Europea de Medio Ambiente resalta cómo la mejora de la eficiencia energética puede reducir costes recurrentes.

Aunque, el cambio raramente se produce de repente. Suele materializarse a través de la suma de pequeñas decisiones:

  • usando menos espacio o mudándose para acercarse a servicios esenciales
  • reduciendo costes vinculados con activos sin usar o ineficientes
  • eliminando suscripciones y servicios sin utilidad actualmente
  • redistribuyendo pequeños importes para salud, aprendizaje, viajes o estilo de vida

Estos no son cambios disruptivos. Son decisiones tomadas para reequilibrar el activo y los gastos gradualmente, y que aumentan la flexibilidad sin restar estabilidad a lo largo del tiempo.

Así es cómo el control financiero llega a ser una elección: la de no acumular más y adaptar los recursos a tu modo de vida actual.

Así pasamos de tener bastante a saber lo que nos importa

En un determinado momento, dejamos de preguntarnos si nos bastan nuestros recursos. Los datos de Eurostat apuntan que los europeos mayores sufren menos el estrés financiero que los grupos más jóvenes. La estabilidad ya se ha creado. Lo que toca ahora es saber aprovecharla. La OCDE destaca que el bienestar financiero depende cada vez más de la capacidad de adaptar los recursos a las prioridades, como son salud, independencia, relaciones y desarrollo personal.

En este marco un proyecto de vida activa se concretiza: un modo organizado de gestionar ahorros, activos y gastos a lo largo del tiempo, basado en lo que te importa en el presente.

El momento de gastar adquiere entonces sentido

Para numerosas personas, constituye el paso más delicado. Gastar puede vivirse como una pérdida. Aunque, realmente, constituye una transición del ahorro al empleo. Emplear los recursos no significa deshacer todo lo que se ha construido. Es tomar un rumbo.

En la práctica, dicha transición puede apoyarse en la combinación de varias soluciones:

  • asesoramiento financiero para reequilibrar activos y entradas a lo largo del tiempo
  • herramientas de planificación de jubilación para organizar retiradas y gastos servicios de asistencia sanitaria a largo plazo en aras de la independencia
  • programas de bienestar y estilo de vida, para promover una vida activaLa estabilidad deja de ser solamente algo que proteger cuando la vida se alarga. Es algo que va empleado de forma gradual, voluntaria y de acuerdo con tus prioridades. Porque en un determinado momento, dejamos de preguntarnos cuánto tenemos. Entonces lo que cuenta es si lo estamos empleando bien para la vida que queremos vivir.

España: los ahorros se convierten en libertad cuando la vida se alarga

En España, un proyecto de vida activa arranca con una imagen muy familiar: una esperanza de vida larga, una cultura radicada de la vivienda en propiedad y las familias, que suelen permanecer vinculadas económicamente a lo largo de varias generaciones.

La esperanza de vida se situaba en 84,01 años en 2024, y una persona de 65 años puede esperar vivir al menos otros 20 años (INE, 2024). Esto significa que los años posteriores a la edad laboral no son un periodo corto que «cubrir» simplemente, sino una etapa larga, que demanda una planificación cuidada. Contemporáneamente, numerosos hogares españoles siguen construyendo la estabilidad alrededor de la vivienda. La última encuesta del Banco de España acerca de la situación financiera de los hogares apunta que el 70,6 % de los hogares poseían su primera residencia en 2024, a pesar de que el número de viviendas en propiedad haya disminuido en comparación con los años anteriores (Banco de España, 2024). A los cincuenta, a los sesenta y en edades mayores, esto plantea una pregunta práctica: ¿cuánta riqueza resulta, realmente, disponible para destinar a la vida diaria, la salud, la familia y a proyectos personales, y cuánta permanece bloqueada en activos valiosos, pero no utilizables de inmediato?

Esta pregunta adquiere especialmente relevancia en un país donde el apoyo familiar ha conservado toda su importancia. Una investigación realizada sobre los progenitores españoles con edades de 50 a 75 años establece que la convivencia con hijos adultos sigue siendo una parte importante de la vida hogareña y que puede afectar al bienestar parental, especialmente, cuando los hijos adultos mayores permanecen en casa (Gil-Moltó et al., Social Science & Medicine, 2024). Por consiguiente, el presupuesto suele incluir más de una generación, con ayudas destinadas a la vivienda, costeando la salud de hijos y nietos, la asistencia sanitaria, los gastos diarios, y el deseo de disfrutar del tiempo después de numerosos años de trabajo. La buena noticia es que los hogares españoles han recuperado de reciente márgenes financieros: la tasa de ahorro de los hogares alcanzaba el 13,6 % de su renta disponible en 2024, el nivel más alto desde 2021, y permaneció históricamente alta en el 12,6 % en la primera mitad de 2025 (INE / Banco de España, 2024–2025). El reto es encauzar dichos ahorros.

En la práctica, un proyecto de vida activa puede contemplar separar los ahorros para emergencias del dinero que puede invertirse gradualmente, revisando si la casa familiar sigue encajando con las necesidades diarias, creando aparte un presupuesto específico para salud y cuidados, o un «presupuesto dedicado al disfrute», para temas de viajes, cultura, aprendizaje y ocio en familia.En España, el bienestar financiero no es solamente una cuestión de haber ahorrado suficientemente. Va de asegurarse de que ahorros, vivienda e inversiones casen perfectamente en aras de una vida, más larga e intergeneracional, y con posibilidades para nuevas elecciones.

Ahorra e invierte para la vida que estás planificando

En el caso de los clientes españoles, esto se concilia naturalmente con las soluciones de ahorro e inversiones de Generali. Dichos productos están pensados para personas, que quieren organizar su capital a lo largo del tiempo, diversificar sus ahorros y elegir opciones de inversión, que atienden a sus perfiles de riesgo y objetivos vitales. El área de inversión de Generali España comprende soluciones con varias carteras de inversión en función del perfil de riesgo del cliente, y el acceso a una gama amplia de fondos de gestoras nacionales e internacionales.

Fuentes

● Eurostat – Estructura de la población y envejecimiento (2025)

● Eurostat – Datos sobre vivienda y gastos de los hogares (2024–2025)

● Banco Central Europeo – Household Finance and Consumption Survey (2024)

● Banco Central Europeo – Savings trends in the euro area (2024)

● Comisión Europea – Consumer Conditions Scoreboard (2024)

● Agencia Europea de Medio Ambiente – Energy efficiency in buildings (2024)

● OCDE – Financial well-being and pensions (2025)

● Comisión Europea de Turismo – Tourism trends (2025)

● Generali – Ipsos, Silver Economy Trends (2024)

● INE – Movimiento Natural de la Población / Indicadores Demográficos Básicos (2024)

● Banco de España – Encuesta Financiera de las Familias (2024)

● Banco de España – Informe de estabilidad financiera (2025) 

● INE / Banco de España – Tasa de ahorro de los hogares (2024-2025)

● Gil-Moltó et al. – The impact of adult children living at home on the wellbeing of Spanish parents aged 50–75, Social Science & Medicine (2024) 

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