A pesar de que la transferencia intergeneracional de patrimonio está creciendo rápidamente, la conversación sobre la herencia sigue siendo un tabú. El silencio incrementa el riesgo de conflictos y malentendidos y no solamente de carácter financiero. Reinterpretar la sucesión como un acto de comunicación y protección significa cuidar de las personas sin limitarse únicamente a los bienes.
Hablar sobre la herencia es una de las conversaciones más difíciles de abordar en el seno familiar. No se trata de una cuestión de falta de confianza, sino que el tema alcanza dimensiones íntimas y profundas, que no son fáciles de expresar. Por una parte, tenemos el miedo a lo que pueda pasar y, por otra, mecanismos de defensa, como el rechazo, el aplazamiento y el malestar inherentes a los conflictos familiares, que llevan a numerosas personas a evitar completamente el tema. Por dicha razón, son numerosas las familias, que aplazan la discusión hasta que sea inevitable o dejan toda la cuestión en manos de un abogado. Cuando la confrontación llega demasiado tarde, lo que queda son documentos y procedimientos complejos que, a menudo, crean tensiones familiares. ¿Pero cómo puedo impedir que esto suceda? En realidad, solamente unas cuantas palabras dichas a tiempo bastan para convertir un tema incómodo en un acto de afecto.
En Europa, la transferencia intergeneracional de patrimonio está entrando en una fase sin precedentes. Según apunta el Global Wealth Report de 2024, para el año 2035 se contempla que más de 15 billones de euros se transferirán entre generaciones en el continente, en un marco caracterizado por el envejecimiento demográfico, familias menos numerosas y trayectorias profesionales menos lineales que en el pasado. A pesar de dichas cifras, casi siete de cada diez familias europeas no han hablado nunca abiertamente sobre temas de sucesión, valores de activos o de sus intenciones acerca de la herencia. Estamos hablando de un porcentaje sumamente alto, que saca a la luz la carencia de preparación real sobre el tema y representa uno de los principales puntos débiles en el sistema de transmisión de la riqueza.
Esta cuestión no es solamente de carácter financiero. Estudios recientes sobre la alfabetización financiera, llevados a cabo por la Comisión Europea, descubren que las competencias económicas tienden a perder terreno cuando las emociones, las relaciones familiares y las decisiones percibidas como definitivas entran en juego. El tema de la herencia suele sentirse como un evento terminal, algo que abordar «cuando llega la hora» en lugar de un proceso, que va aparejado a todo el ciclo vital. Sin embargo, es, precisamente, durante la madurez que numerosas personas empiezan a plantearse varias preguntas: no se trata solamente de cuánto dejar, sino de cómo hacerlo y con qué significado. Sin mencionar las preocupaciones por los posibles conflictos entre los herederos. ¿Qué pasará si mis hijos se pelean por la herencia? ¿Qué pasará si no llegan a un acuerdo? ¿Podría mi herencia dañar a mi familia el día que yo ya no esté? ¿Qué pasará si mis elecciones no se entienden? ¿Tal vez lo mejor sea no escribir un testamento y dejarlo todo repartido legalmente? Todas estas son preguntas legítimas que, desafortunadamente, a veces corresponden a lo que la vida real nos depara.
Hablar sobre el tema de la herencia no demanda reuniones formales o tomar decisiones inmediatas. En numerosas familias, todo arranca con pequeñas charlas informales. Por ejemplo, compartir los motivos que llevaron a determinadas elecciones —tales como apoyar una causa específica, proteger a la pareja, o asegurar la estabilidad financiera para el futuro— puede abrir un diálogo sin tener que centrarse en los números. Otras personas optan por implicar a sus hijos gradualmente, explicándoles cómo los ahorros o las soluciones de seguros funcionan o debatiendo sobre cómo eventos imprevistos, tales como enfermedades o accidentes, podrían afectar a la familia en conjunto.
Otro enfoque práctico consiste en hablar sobre valores antes de pasar a tratar los bienes. Plantear preguntas sencillas, como “¿Qué significa la seguridad financiera para ti?” o “¿Qué clase de apoyo te esperarías en momentos difíciles?” nos ayuda a acercar las expectativas y disminuir futuros malentendidos. Incluso escribir una nota personal breve con el testamento, para explicar las intenciones personales en un lenguaje claro, puede marcar significativamente la diferencia. Aunque con estos pasos no se soluciona todo, el tema de la herencia deja de ser así una carga silenciosa y pasa a ser un acuerdo compartido.
La cuestión de la herencia adquiere un significado particular en España, que es uno de los países europeos con mayor esperanza de vida de acuerdo con los datos del centro de análisis de Funcas, donde la edad media ha llegado a los 84 años. Esta cifra ha aumentado rápidamente en las últimas décadas: desde 1990, la esperanza de vida para los hombres en España ha aumentado en 8 años y en 6 para las mujeres.
Dicha tendencia afecta inevitablemente a los hábitos de gestión de la riqueza y a cómo los activos se transfieren entre generaciones. Una encuesta realizada por la Fundación Afi Emilio Ontiveros apunta que los millennials heredarán una media de 250.000 € entre los años 2042 y 2062; una cifra que supera en un 41 % la de la generación precedente. Dicha cifra podría aumentar hasta en un 69 %, si tomamos en consideración una revalorización del 1 %. Estas cifras reflejan la mejora en cuanto a la calidad de vida entre la población española y, asimismo, el descenso de la tasa de natalidad, lo que significa que una parte más pequeña de la población se repartirá la riqueza heredada en el futuro.
Por consiguiente, la gestión de la riqueza y de la herencia es un tema muy de actualidad en la sociedad española, también, debido a los intrincados impuestos de sucesión altos, que cambian en función de las comunidades autónomas del país. Como así lo destaca un informe del Banco de España, este marco ha llevado a numerosas personas a adelantarse con donaciones o transferencias de bienes, para reducir su carga fiscal.
La vivienda es un sector especialmente útil para entender las tendencias en cuestión de herencia en España. De acuerdo con el Consejo General del Notariado español (CGN), el número de casas donadas aumentó en un 18,5 % entre los años 2020 y 2025. Durante ese mismo periodo, las propiedades heredadas aumentaron en un 12,8 %. Dichas transferencias contabilizaron más del 60 % de todas las transacciones de propiedades registradas en la primera mitad de 2025. Esta tendencia al alza no ha parado desde 2017, con donaciones que se han incrementado en un 68 % en total, para pasar de 32.623 donaciones registradas hasta 54.735 en 2024. Dichas cifras sobre las transferencias de propiedades nos muestran el nuevo enfoque adoptado por la población española hacia los temas de sucesión y herencia y cómo dichos mecanismos están adquiriendo una importancia fundamental —y a veces esencial— para garantizar el acceso de las nuevas generaciones a la vivienda de propiedad, según se establece explícitamente en el informe del CGN.
Sin embargo, la distribución de esta riqueza intergeneracional es desigual. El Banco de España señala que el 10 % de las familias más acaudaladas controlan el 52,7 % de la riqueza total de los hogares del país. Al jugar las donaciones y las herencias un papel cada vez más clave en el acceso a la vivienda de propiedad, aquellas personas sin apoyo familiar pueden sufrir una mayor desigualdad. Este fenómeno se vincula también al crecimiento económico reciente español —con un PIB que ha aumentado un 2,9 % en 2025 (datos de la Unión Europea)— en parte atribuible a la integración inclusiva de trabajadores emigrantes. Aunque esto afecta positivamente al empleo en su conjunto, podemos encontrar también el efecto colateral de la concentración de la riqueza en un segmento menor de la población, por lo que estos “nuevos españoles” van a tener menos posibilidades de beneficiarse de herencias o donaciones familiares.
La educación financiera adquiere un papel clave en este proceso. Lo que cuenta no es simplemente decidir quién va a recibir qué, sino entender cómo proteger a las personas a lo largo de todo su ciclo vital. Cuando la conversación se entabla, las preocupaciones abstractas suelen materializarse en cuestiones prácticas.
Uno de los primeros problemas al que las familias suelen enfrentarse es la vulnerabilidad. ¿Qué pasaría si uno de los principales proveedores de ingresos de repente ya no estuviese? En dichas situaciones, un seguro de vida o de accidentes suele ser la primera respuesta concreta para respirar. Un seguro ayuda a garantizar la continuidad, a proteger a las personas dependientes y a prevenir eventos imprevistos, sin desestabilizar la estructura familiar completa. Lejos de ser productos técnicos, se han convertido en herramientas de confianza y responsabilidad.
Otro tema recurrente es el de conservar la autonomía a largo plazo. Son muchos los padres que se percatan de que la jubilación pública puede no ser suficiente y que expresan un fuerte deseo de no depender económicamente de sus hijos en el futuro. Entonces, la conversación sobre el tema de la herencia se entrelaza naturalmente con las soluciones de planificación de la jubilación y ahorro a largo plazo. Reforzar planes de pensiones o planes de ahorro dedicados nos ayuda a conservar la independencia y proteger, al mismo tiempo, los bienes de las futuras generaciones.
Los riesgos inherentes a la salud representan otro elemento clave que las familias empiezan a tomar en cuenta de una forma más abierta. Una enfermedad grave o un accidente puede convertirse rápidamente en gastos ingentes, que merman la riqueza acumulada en años. Integrar un seguro de salud senior o una cobertura para accidentes es un modo de proteger el bienestar personal y los activos familiares. En este sentido, planificar no va solamente de cuánto se va a dejar, sino también de cómo proteger lo que se deja a lo largo del tiempo.
Fuentes
Consejo General del Notariado – Viviendas e inmuebles
Comisión Europea – El pronóstico económico de otoño de 2025 muestra un crecimiento continuo a pesar del entorno desafiante
Banco de España – Elusión del impuesto de sucesiones a través de la empresa familiar – 2024
UBS – Informe sobre la riqueza global – 2024
Comisión Europea – Informe sobre educación e inclusión financiera 2024
Standard Chartered – Informe sobre el futuro de la riqueza – 2024
Justicia Europea – Sucesiones: España